viernes, 27 de octubre de 2017

LOS HOMBRES NO SOMOS VÍCTIMAS DEL PATRIARCADO.

Amistades mías:

Reciban cordiales saludos de mi parte.

En la actualidad muchos varones vienen tomando conciencia, de que las mujeres son víctimas del régimen patriarcal, de que sufren abuso y violencia, discriminación y marginación, por el solo hecho de ser mujeres. Pero lamentablemente muchos de estos varones aún creen que luchar contra semejante régimen es solo cosas de mujeres. Para peor, la mayoría de los varones que asumen esta lectura, no se incluyen en la ecuación. Pareciera que el patriarcado es un régimen etéreo, difuso, ajeno, en donde los varones no tendríamos absolutamente nada que ver. En minoría, otros varones si se asumen como parte de la ecuación, pero jamás asumen sus críticas en primera persona. Me explico. Estos varones reconocen que los hombres someten y subordinan a las mujeres, que las oprimen, e incluso que las violentan y las asesinan. Pero para ellos, esos hombres son otros, los extraños, los desconocidos, jamás uno mismo. Y en el colmo de lo inaudito, también llegan a asumir que son víctimas del patriarcado, tan igual a como lo son las mujeres. Estos varones hablan de que el patriarcado los hace sufrir y si bien la mayoría de este “grupo” de varones no llega a decir que su sufrimiento es equivalente al de las mujeres, si hay algunos que consideran que los hombres sufrimos tanto como las mujeres, aunque de hecho no lo sostengan de manera tan explícita.

1. Manifestación feminista contra el patriarcado.
No miento cuando les digo que he leído a varones decir, que debemos organizarnos para atender el sufrimiento que nos provoca el patriarcado, no con esos términos, pero es la idea de fondo. Honestamente no sé cómo reaccionar aun ante eso, pues se trata de patas que realmente se creen ese rollo. ¿Granputearlos como macho para que se desahueven o dialogar con ellos, aun cuando están convencidos de lo que dicen, como quien está seguro de que el sol sale en el día? Al respecto solo puedo pensar en una comparación, los burgueses no son las víctimas del capitalismo, son la clase privilegiada. De igual modo, los hombres no somos las victimas del patriarcado, somos el grupo privilegiado. Cuando los hombres dicen que son víctimas del patriarcado, se aparece en mi mente las exclamaciones de los empresarios, cuando dicen que el estado los agobia y asfixia con normas e impuestos y que ello no les permite contribuir al crecimiento del país por medio de sus negocios. Así de ridículos se escuchan los hombres que dicen que el patriarcado los vulnera. Mil veces ¡WTF!

A estas alturas, tengo por seguro que solo hay dos causales por las cuales el patriarcado hace sufrir a los hombres. La primera tiene que ver con nuestra situación de dominio y de privilegio. El régimen patriarcal nos otorga a los varones una serie de privilegios, de los que disfrutamos en la medida en nos encuadremos dentro de los parámetros de lo que el patriarcado instituye como “ser hombre”. Enumeremos algunos de esos privilegios: vivir dentro de un sistema cuyos dispositivos siempre te favorecen; ganar más que las mujeres; ser preferentemente contratado en un empleo si la otra postulante es mujer; no perder oportunidades sociales y/o económicas a raíz de un embarazo; poder ser escuchado y que nuestra voz tenga más peso que la de una mujer; poder desplazarnos tranquilamente por el espacio público sin ser vulnerados; tener mayor libertad de desenvolvimiento cuando somos niños y adolescentes; mayores atenciones de madres y padres cuando somos niños; etc. Pero estos privilegios no son gratuitos, el patriarcado exige el cumplimiento estricto, forzoso y obligatorio, de una serie de normas para acceder a ellos. Los hombres tienen que probar permanentemente que son hombres, si quieren seguir siendo sujetos privilegiados dentro del régimen patriarcal que los comprende. E indudablemente esta permanente probanza nos afecta y puede llegar a hacernos daño. Para probar que somos hombres exitosos, debemos competir permanentemente con nuestros congéneres hombres y en la contienda, elevamos nuestros niveles de estrés. Para que se nos admita dentro la pandilla de  muchachos, debemos demostrar que somos rudos e insensibles y ello supone castración emocional. Es claro que el conservar nuestros privilegios nos va a generar sufrimiento, pero, honestamente, el sufrimiento que tengamos como hombres para conservar nuestros privilegios, no me parece que deba ser un motivo para que se conduelan de nosotros.

La segunda causal por la cual el patriarcado nos hace sufrir a los hombres, es cuando voluntaria o involuntariamente dejamos de cumplir con las normas, que el patriarcado dictamina e instituye como límites de la masculinidad. Aquí mi mayor referente es mi vida como gay. En la medida en que yo no podía cumplir con los mandatos de la masculinidad, ya sea por mi expresión de género o mi preferencia sexual, el régimen patriarcal me hizo literalmente mierda. Pero no solo se trata de aquellas personas que no podamos cumplir con el régimen de género patriarcal. Por ejemplo, un varón heterosexual sensible y emotivo, que no quiere castrarse emocionalmente, también se hará susceptible de ser convertido en leña por el patriarcado. En la medida que un varón se aleje consciente y voluntariamente de los mandatos de la masculinidad, se hará susceptible de ser señalado, discriminado, estigmatizado, excluido y quizás hasta violentado. Aquellos varones que no queramos o no podamos cumplir con los mandatos de la masculinidad patriarcal, claro que vamos a sufrir. Y, siendo honesto, este sufrimiento, para mí, es el único que cuenta, el único que vale la pena considerar. Perdóneme si no me conduelo por los sufrimientos de los hombres que quieren seguir siendo privilegiados. Quien por su gusto padece…

En suma, los hombres, de ninguna manera somos víctimas del patriarcado. Somos más bien sus beneficiarios. Y en la medida en que como hombres disfrutemos de nuestros privilegios, con menor razón somos víctimas. Deberíamos aprender más bien, a no aprovecharnos de ellos, a no sacar ventajas de ellos (que lo hacemos siempre aunque no queramos reconocerlo) y más bien utilizarlos para apoyar a las mujeres en su lucha reivindicativa. En ese sentido, la tarea de organizarnos los varones, para luchar contra el patriarcado, pasa necesariamente por reconocer nuestros privilegios y aprender a no valernos de ellos, ni ampararnos en ellos. No tiene sentido que los hombres nos organicemos para consolarnos mutuamente cada vez que nuestros privilegios quedan en entredicho. Eso es un completo despropósito.

2. Manifestación de varones antipatriarcales.
La idea de ser antipatriarcal supone, para mí, abandonar nuestra zona de confort. Definitivamente eso no significa una renunciación a nuestros privilegios, algo que no resulta muy aplicable, ya que el ser reconocido como hombre no depende necesariamente de uno. Abandonar nuestra zona de confort supondría no aceptar que se nos privilegie y cuestionar a quienes nos conceden tales o cuales privilegios. Obviamente esta no será una tarea fácil, y una de las razones para organizarse como varones antipatriarcales, supone animarnos y apoyarnos mutuamente, en la fregada labor de dejar nuestra zona de confort y asumir los costos de rechazar el régimen que nos privilegia. Claro que nos va a costar, dejar de ser un hombre privilegiado cuesta, pero se supone que de manera colectiva ese trabajo será menos "doloroso".

Se despide de ustedes su amigo uranista.

Ho Amat y León.

Imágenes:

1. Imagen tomada de: metiendoruido.com
2. Imagen tomada de: pagina12

domingo, 9 de abril de 2017

LOS CRÍMENES PASIONALES NO EXISTEN, LOS DE ODIO SI.

Queridas amistades:

Les saludo y les envió mis parabienes.

La idea del crimen pasional es solo una vulgar justificación más para el asesinato. Ocupa en el imaginario patriarcal y machista el mismo lugar que ocupa la idea del sexo fuerte/sexo débil, que justifica la dominación del varón sobre la mujer. Ocupa el mismo lugar que la noción del espacio público para el varón y el espacio privado para la mujer, noción que justifica la exclusión social de la mujer y su reclusión en la casa familiar. La noción del crimen pasional solo justifica el asesinato, bajo la idea de que la pasión y los celos son, por naturaleza, desbordados, incontrolables. Siendo así, cualquier persona obnubilada por la pasión y lo celos tiene patente de corso para matar y ser comprendido. En esta línea, el asesino apasionado llama a compasión y no a indignación. El crimen pasional es un atenuante y exculpa moralmente al criminal de su salvajismo y barbarie.

La noción de crimen pasional es un instrumento más de la dominación de género. No hay una figura equiparable en la opresión de clase o en la de “raza”. Un rico que mata a un pobre lo hará por desprecio, no por pasión (así sea un jefe matando a su empleado), un “blanco” que mata a un “negro” lo hará por odio, no por pasión (así vivan en el mismo barrio). Pero el asesinato de mujeres héteros, lesbianas y trans y de varones gays y trans, si es cometido por la pareja, es celotípico, es pasional. Allí no hay odio que valga, la persona que comete un asesinato es la pobre víctima de sus pasiones desbordadas e incontrolables. En el absurdo imaginario patriarcal, machista y heterosexista si es tu pareja no te odia. En el absurdo imaginario patriarcal, machista y heterosexista el supuesto amor de pareja borra toda una vida de socialización misógina, homofóbica y transfóbica. En el absurdo imaginario patriarcal, machista y heterosexista “love changes evereything”.


Lamentablemente para las víctimas de esa supuesta pasión, para mujeres héteros, lesbianas y trans y para varones gays y trans, el patriarcado machista y heterosexista justifica sus asesinatos crueles y brutales, romantizándolos. No importa que la persona haya sido molida a golpes, eso es querencia. No importa que la persona haya sido cosida a puñaladas, eso es amor. No importa que a uno lo hayan arrastrado, apuñeteado, pateado, cortado, ahorcado, apaleado, apedreado, quemado, abaleado, eso no es odio, es pasión. Históricamente la pasión ha sido la justificación del patriarcado machista y heterosexista para rebajar penas o liberar a violentadores y asesinos crueles y sanguinarios. Y en pleno siglo XXI, cuando uno esperaría que esta asquerosa visión no tenga cabida, mujeres héteros, lesbianas y trans y varones gays y trans seguimos soportando que los delitos y crímenes cometidos en contra nuestra sigan siendo justificados y naturalizados en nombre de la pasión. A estas alturas, la noción de “crimen pasional” debería ser desterrada, porque para lo único que sirve es para enmascarar, minimizar, justificar y naturalizar un crimen de odio.

Se despide su amigo uranista.

Ho Amat y León.

Imágenes

1. Imagen tomada de: tr.depositphotos.com
2. Imagen tomada de: elsoldepuebla.com.mx
3. Imagen tomada de: cactus24.com.ve