viernes, 21 de septiembre de 2018

REVOLUCIONARIOS Y RELIGIOSOS


Queridas amistades:

Reciban mis saludos y mis mejores deseos.

Hay gente que por más “radical” que sea su discurso materialista (socialista), sigue reverenciando a la religión. Se trata de gente que ha vivido toda su vida en una sociedad, en donde lo más sagrado era la religión. Por ello, pese a que pueda haber toneladas de argumentaciones y billones de estudios que señalan el carácter negativo y hasta perjudicial de aquel fenómeno social, siempre están dispuestos a considerar rasgos “positivos” de las religiones. Para estas personas, lo negativo siempre será achacado a otras instancias, a las iglesias, al clero, etcétera, pero la religión es buena, inmaculada, santa.

1. Símbolos de la monarquía.

Si estas personas vivieran en el siglo XVIII, serían monárquicas. En la época de las revoluciones liberales, había innumerables ideólogos y revolucionarios liberal burgueses, que si bien hablaban de igualdad, ciudadanía y democracia, se decantaban por la monarquía. Claro está, habían vivido toda su vida en una sociedad, en donde lo más sagrado era la monarquía. Por ello, pese a todos los cuestionamientos y críticas que podían hacerse contra esa institución feudal, siempre estaban dispuestos a considerar rasgos “positivos” de la monarquía. Para estas personas, lo negativo siempre era achacado a otras instancias, a la nobleza, a los reyes, etcétera, pero la monarquía siempre era buena, adecuada, necesaria.

En la época de la revolución inglesa, que llevó al cadalso a Carlos I (1649), uno de los padres del liberalismo era Hobbes, quien era monárquico. Durante la revolución francesa, una de sus líderes más connotados, Honoré Gabriel Riquetti, el conde de Mirabeau, era también monárquico. En la guerra de independencia estadounidense, algunos militares, encabezados por Lewis Nicola, comandante del Invalid Corps, le propusieron a George Washington tomar el título de Rey. En Argentina, durante su proceso de independencia, el general Belgrano se pronunció a favor de la monarquía. En Perú, San Martín propuso, como forma de gobierno para el naciente país, una monarquía.

Para la primera mitad del siglo XIX, los proyectos monárquicos de los liberales se multiplicaban. En el continente americano, Haití se independiza bajo el mando de Jean Jacques Dessalines, quien se corona emperador bajo el nombre de Jacques I. México alcanzó su independencia bajo la forma de una monarquía, en la que Iturbide se coronó emperador con el nombre de Agustín I. En Brasil, la independencia también se alcanzó bajo la fórmula de una monarquía, encabezada por Pedro I. En el continente Europeo, Napoleón se trajo abajo la república francesa y se coronó como emperador de los franceses, mientras que algunos países que alcanzaron su independencia se erigieron en monarquías. Bélgica bajo el cetro de Leopoldo I y Grecia bajo el mando de Otón I.

Es innegable que en el presente hay aún monarquías. Cuéntese 26 en el mundo de 193 países. Felizmente la tierra fue heredada por los republicanos, y hoy por hoy las monarquías son vistas como algo anacrónico. Formas de gobierno obsoletas y antidemocráticas. En cuanto a la religión, felizmente el mundo será heredado por los ateos e  irreligiosos. Mas si bien en el futuro habrá sociedades en donde sus poblaciones cuenten con mayorías religiosas, estas sociedades serán vistas como algo anacrónico, como realidades sociales obsoletas y antidemocráticas. Ya hay países en donde la religión está en franco retroceso y el número de creyentes disminuye ostensiblemente. Naciones como Holanda, Noruega, Suecia, Islandia o Nueva Zelanda siguen ese camino.

2. Religiones.
Es innegable que durante las revoluciones burguesas de los siglos XVII, XVIII y XIX, había, revolucionarios monárquicos y revolucionarios republicanistas. Y es innegable que en la revolución rusa, había revolucionarios religiosos (en gran numero entre la social democracia) y revolucionarios ateos e irreligiosos. Sin embargo, los principales "ideólogos" del pensamiento materialista, marxista y socialista, y sus principales lideres revolucionarios, fueron, en su gran mayoría, no solo ateos, sino también contrarios a la religión.

Cito a Marx: “La miseria religiosa es a la vez la expresión de la miseria real y la protesta contra la miseria real. La religión es el suspiro de la criatura oprimida, el sentimiento de un mundo sin corazón, así como el espíritu de una situación sin alma. Es el opio del pueblo. Se necesita la abolición de la religión entendida como felicidad ilusoria del pueblo para que pueda darse su felicidad real. La exigencia de renunciar a las ilusiones sobre su condición es la exigencia de renunciar a una condición que necesita de ilusiones. La crítica a la religión es, por tanto, en germen, la crítica del valle de lágrimas, cuyo halo lo constituye la religión.” Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1844).

Cito a Lenin: “La socialdemocracia basa toda su concepción del mundo en el socialismo científico, es decir, en el marxismo. La base filosófica del marxismo, como declararon repetidas veces Marx y Engels, es el materialismo dialéctico, que hizo suyas plenamente las tradiciones históricas del materialismo del siglo XVIII en Francia y de Feuerbach (primera mitad del siglo XIX) en Alemania, del materialismo incondicionalmente ateo y decididamente hostil a toda religión… La religión es el opio del pueblo. Esta máxima de Marx constituye la piedra angular de toda la concepción marxista en la cuestión religiosa. El marxismo considera siempre que todas las religiones e iglesias modernas, todas y cada una de las organizaciones religiosas, son órganos de la reacción burguesa llamados a defender la explotación y a embrutecer a la clase obrera.” Actitud del partido obrero hacia la religión (1909).

Y aunque sé que recurrir a este personaje le provocará un chucaque a muchos, me quedo con la cita siguiente: “Las relaciones en la sociedad socialista o comunista, es decir, en el desarrollo más elevado de la sociedad socialista, serán completamente transparentes y no requerirán métodos auxiliares como el engaño, la mentira, la falsificación, la copia, la traición y la perfidia. Sin embargo, todavía estamos muy lejos de eso. En nuestras relaciones y moral todavía hay muchas mentiras enraizadas, tanto en la servidumbre feudal como en el orden burgués. La expresión más alta de la ideología de la servidumbre es la religión. Las relaciones en la sociedad feudal monarcal se basaban en la tradición ciega y se elevaban al nivel del mito religioso.” León Trotsky, Cultura y socialismo (1926).

Se despide su amigo uranista.

Ho Amat y León.

Imágenes.

1. Imagen tomada de: okdiario.com
2. Imagen tomada de: temukebangsaan.com